Bueno, cuestión que me subo al avión, luego de rendir griego, armar la mochila, cenar camarones, abrazar a mis muy muy queridos en el aeropuerto y apañar las lágrimas. Entonces, muy inocente yo, espero hallar mi asiento al lado de la ventanilla porque NO PUEDO PERDERME DE VER LA ANTÁRTIDA y como una idiota doy una vuelta entera al avión buscando mi asiento al lado de la ventanilla porque el chico con quien reconfirmé muy amablemente el pasaje me aseguró que me iba a sentar ahí. Por fin hallo el 19-ventana con una señora muy vieja y muy linda y muy feliz de tener la ventanilla. La miro con cara de culo y le pregunto con voz de culo si es su asiento a lo que la señora me responde muy amablemente “si, querida (muejejejejejejeje)”. Claro, ahí me doy cuenta que además del número hay una letra en el ticket y que la mía no es A ni H sino E. E significa que el pibe de la aerolínea es un infeliz y que me mandó, no solo a la fila del medio sino que al medio de la fila del medio, con una señora gorda y maloliente de un lado y del otro dos blondos nenes bien. 12345678910.
La vida.
Por suerte el viaje estuvo bien, creo que los molesté más a ellos que ellos a mí yendo y viniendo del baño. Bueno jódanse por tener el asiento menos peor.
Aterrizamos. Empujo y aprieto para salir cuanto antes. Así que llego al escritorio de los aduanas casi primera, así, re feliz: hola soy flor y me vengo a comer el mundo kiwi, permiso. Sí pero no. Porque los amabilísimos kiwis policías de inmigración tienen otros planecitos para mí, ya que no hallan mi número de visa en la computer, así que you’ll have to wait for a while there please me dice el pelirrojo mientras se queda con mi pasaporte mi visa y mi corazón. Es obvio que es una mentira y que quieren mandar a mi casa de nuevo por sudaca. Espero. 1 hora. Mientras hago amiguitos que están en mi misma situación. La gente pasa, migraciones queda vacío. Los policías también pasan. Un español que mola me pide que le pase un paquete de cigarrillos porque él está llevando muchos y lo van a sancionar por 400 USD. Estás de coña tío. Además me van a deportar, no ves? Bueno al final no, no me deportan, me devuelven el pasaporte con una sonrisa y salgo del aeropuerto. Inútil pedir indicaciones. No sólo inútil sino deprimente. Estos tipos no hablan inglés ¿me habré tomado el avión equivocado? Tengo muchas ganas de sacarme la mochi y hacerme bolita y ponerme a llorar. No importa, vamos. No importa que no sepa cómo ni a dónde, vamos. No importa que para cambiar 50 dólares haya tenido que pagar una comisión de 10, vamos. No importa que casi pierdo el boleto del Bondi de los nervios, vamos. Vamos.
----Intervención de una divinidad maorí---
Llego al downtown, -a todo esto debo llevar algo así como 36 hs sin una siestita considerable- me tomo el otro bus, como dicen las indicaciones de mi couchsurfer. En el medio del caminete, yo no tenía puta idea de dónde estaba, claro, se suben algo así como 30 preadolescentes llenos de granos y uniformados de azul. La hinchada de Boca, un poroto. Y yo comienzo a transpirar preguntándome cómo demonios voy a poder transitar los pasillitos del inmaculadísimo bus con esa manada de granulientos copándolo. Un señor me mira y se ríe… Por suerte se bajan todos unos minutos antes de que el chofer me avise que la calle que acabamos de pasar es Orakei road y que tengo que bajarme. Llego por fin, a las 11 am y no a las 8 am, como esperaba. Con esfuerzo hallo la entrada a la casa: es un camino que se trifurca, upa. Luego de un rato de filosofar al respecto veo una A en uno de los caminitos y lo sigo hasta una casa donde me abre la puerta un rubio alto y llama a mi host, cuyo nombre desconozco pero le decimos Hickey (que significa chupón). ¡Por fin!
![]() |
| Abrazos ezeizianos |

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarA ver si encontrás compañeros de handball que te extrañen como nosotros... ;)
ResponderEliminarPeripecias, peripecias kiwísticas. Quiero más relatos cangurescos.
Besos y cuidate!!
me gustan esos ánimos!!
ResponderEliminarte queremos, florcita :)